Sobre la Artista
Hola, soy Anastasia Tarkhanova, aunque también me conocen como Anastatica.
Uno de mis primeros proyectos creativos fue la litera de mi recámara. La cubrí con calcomanías, dibujos y pequeñas cosas que hacía, transformando poco a poco mi rincón de la habitación en un mundo propio. Era una niña tímida, y expresarme a través del color y las imágenes muchas veces me resultaba más fácil que encontrar las palabras adecuadas.
Ese amor por crear me acompañó mientras crecía. Estudié arte en Moscú y, después, diseño gráfico en la British Higher School of Art and Design, antes de mudarme a Canadá para cursar la licenciatura en ilustración en OCAD University. En Toronto, esos intereses se convirtieron en una carrera independiente dedicada a los murales, la ilustración y el diseño gráfico, con proyectos para clientes como TD Bank, Stanley Black & Decker, Toronto Metropolitan University, Pabst Blue Ribbon y First Capital REIT.
Durante mucho tiempo pensé que, tarde o temprano, tendría que elegir un solo camino. Pero cada vez que intentaba concentrarme en una sola disciplina, extrañaba la libertad que me daban las demás. Con el tiempo, entendí que moverme entre distintas disciplinas es parte de mi manera de crear. Cada una me aporta algo que llevo a la siguiente: los murales me enseñan a pensar en grande, la ilustración me aporta el arte de contar historias y la pintura me da la libertad de experimentar.
Hace poco me mudé a la Riviera Maya, donde el entorno que me rodea día a día comenzó a encontrar su lugar en mi trabajo. Los paseos con mi perro se convirtieron en oportunidades para descubrir plantas nuevas para mí, observar animales y recoger hojas caídas con formas y texturas interesantes. Empecé a llevar esas hojas al estudio, colocándolas sobre el lienzo y aplicando pintura en aerosol por encima para dejar sus siluetas impresas.
Esos experimentos dieron origen a Espíritus Salvajes, una colección de pinturas de animales llenas de color y el trabajo en el que más me reconozco.
Me encanta cómo una hoja caída puede convertirse en parte de algo nuevo. Su forma permanece en la pintura mucho después de retirarla, entre capas de acrílico, pintura en aerosol, salpicaduras y marcas que no podría reproducir exactamente, aunque lo intentara. A medida que el fondo va tomando forma, empiezo a descubrir al animal que podría habitarlo.
Siempre llega un momento en el que tengo que soltar la idea inicial y dejarme llevar por lo que sucede en el lienzo. Esa incertidumbre mantiene viva mi curiosidad y hace que cada obra tenga vida propia.
En cierto modo, sigo haciendo lo mismo que cuando era niña: construir un mundo a través del color y la imaginación. Solo que ahora puedo compartirlo contigo. Espero que mis pinturas lleven un poco de esa sensación a tu hogar y te inviten a detenerte un momento, observar con más atención y sentirte más cerca de la belleza salvaje que nos rodea.
Obras originales inspiradas en
Naturaleza indómita
Cada obra explora la conexión entre el mundo natural y nuestro mundo interior.
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